Desde antiguo, iluminados y Maestros, Santos y Sabios- la estirpe humana por excelencia sufrieron persecución, destierro y en muchos casos pagaron con su vida, tras proclamar, con la palabra y el ejemplo, que el hombre es una criatura para un orden distinto puesto que distinta es su naturaleza y que, por lo tanto, los mitos que pesan sobre su vida y su destino deben ser rechazados.
Es en ese sentido que me atrevo a sostener que la llamada democracia, por ejemplo – a la que muchos siguen celebrando como la mas maravillosa invención humana da resultado en la práctica, especialmente en los últimos tiempos, sólo una sutil estafa, una vulgar mascarada, que ha tenido éxito gracias a la actual condición de barbarie moral e intelectual que vive el mundo.
Éxito deprimente -pero éxito al fin y al cabo- que tiene como base sólo el número, la cantidad, la mayoría, con evidente exclusión de valores como la inteligencia creadora, el criterio, que permite separar el fruto de la hojarasca, el buen sentido, la idoneidad, la moral, sustentada sin dobleces, ni artificios impresionantes y, sobre todo, el espíritu profundamente religioso- no digo sectario o fanático, no ceremonioso o litúrgico- que induce de manera libre a amar la vida embelleciéndola con nuestros actos sencillos pero sinceros de todos los días, y que nos releva, por ello mismo de la hipocresía calculadora.
Mayoría aquella que sin proponérselo necesariamente, ha instalado en el poder, vía las denominadas leyes-a esa repugnante fauna política triunfalista, advenediza y disfrazada de buenas intenciones, con las archiconocidas consecuencias de corrupción organizada, de saqueos oficiales escandalosos, de crímenes impunes contra la fe y la vida de naciones y pueblos, al viejo estilo de los jinetes del Apocalipsis.
Por ello, se comprende pues, que la extensión del poder, el homenaje, el temor, la adulación, el falso respeto que arrancan a las muchedumbres embobadas, aquellos que los detentan, sea el resultado lógico de la simple y lisa estupidización humana-convertida también en otro mito respetable y de la perseverancia de los ladinos y astutos que la capitalizan.
Por razones de espacio sólo añadiré que el real sentido de la vida del hombre, alienado por la presencia fatídica del poder hasta en lo más intimo de su conciencia, se abrirá paso, cuando aquel por fin descubra, mediante su trascendente proceso esencial- que entre un mito que lo utiliza y otro que lo libera, tendrá ya la suficiente madurez y el valor adecuado para no repetir los lamentables errores del pasado.
Por: Guillermo Vergara García
1 comentario:
COMPARTI TODA UNA VIDA CON GUILLERMO NOS AUTORIZA A INTENTAR UNA OPINIÓN DESCRIPTIVA MAS QUE ANALITICA, Y ES QUE A PESAR DE LOS AÑOS TRANSCURRIDOS, DE ÉL SOLO CONOZCO REFERENCIAS DE SUS DOTES PORQUE DE SUS ESCRITOS CIRCUNSTANCIALES POCO O NADA SE SABE. PARECIERA QUE HAY INCONSISTENCIA O DIFICULTAD ENTRE EL PENSAR Y EL ESCRIBIR; SIN EMBARGO, HOY EN SU ETAPA MADURA ESPERAMOS MUCHO DE ÉL.
GUILLERMO NO OLVIDES QUE ERES MIRADO CON ESPECTATIVA, LA JUVENTUD ESTUDIOSA ESPERA ESCRIBAS, DEJES UN APORTE MAS CONCRETO.
ESCRIBE POR SÉ QUE LO HACES BIEN.
UN ABRAZO
OSCAR
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